PODER: Por qué algunas personas lo tienen, y otras no

Tiempo de lectura aproximado: 4:46

Autor: Jeffrey Pfeffer, Profesor de Comportamiento Organizacional de la Universidad Stanford

B.I.S.T.É.(Buenas Ideas Sin Traducir al Español)

Desde pequeños nos han inculcado la idea de que “con trabajo y esfuerzo, lograremos muchas cosas en la vida”, lo cual Pfeffer -con un fuerte enfoque en la evidencia científica- se encarga de desmentir. O al menos mostrar que eso por sí sólo, está lejos de ser suficiente.

Sin embargo, de todas las cosas tremendamente útiles que se pueden encontrar en este libro, este pequeño review se centrará en uno de los primeros conceptos que se abordan: las 3 creencias que nos impiden obtener poder.

Si es que estás dispuesto a dejar de lado por un momento la carga negativa y “maléfica” que tiene el poder -estilo Frank Underwood- y lo ves simplemente como algo necesario para lograr grandes resultados en cualquier organización, aquí va el resumen de las 3 principales creencias que te ayudarán a ampliar tu percepción sobre el tema y generar mejoras:

Creencia Obstaculizadora 1: El mundo es un lugar justo.

La hipótesis del mundo justo indica que la mayoría de las personas creen que “la gente obtiene lo que se merece, que los buenos serán recompensados y los malos castigados”. Según Melvin Lerner “la gente quiere pensar que el mundo es predecible y comprensible y, por lo tanto, controlable”, lo cual sería la base de la creencia del Mundo Justo. Aunque sin duda es más probable que alguien que se esfuerza y trabaja obtenga mejores resultados, lamentablemente no siempre es así. Si bien hay diferentes razones para esto, una de las principales tiene que ver con que “juzgamos a las personas por sus acciones y a nosotros mismos por nuestras intenciones” (Covey). En otras palabras, si la mayoría de las personas piensa que merece más de lo que tiene, es muy probable que sea por que se juzga a sí misma por sus intenciones y no tanto por sus acciones objetivas. Si a esto le sumamos la creencia de que “el mundo es justo”, entonces en lo único en que deben concentrarse es en hacer un buen trabajo, comportarse bien y de alguna manera, “las cosas funcionarán por sí solas”.

Teniendo en mente el obtener mejores resultados, esta creencia es negativa por que, según Pfeffer, dificulta la habilidad de las personas de aprender de todas las situaciones y personas, especialmente de aquellas que no me caen bien o que no respeto. Por ejemplo, si ven ascender a alguien que no respetan, o que no están de acuerdo con las cosas que hizo para llegar ahí, tienden a pensar que en algún momento “las cosas caerán por su propio peso” y que serán “castigados” de alguna manera. Si bien puede que hayan hecho algunas cosas consideras como “poco éticas”, es muy probable que hayan hecho también otras que sí son éticas, de las cuáles podríamos aprender.

Un último detalle respecto a esta creencia es que el fenómeno funciona también en reversa: Si ves que alguien prospera, hay una tendencia psicológico-social de los observadores a decidir que la suertuda persona debe haber hecho algo para merecer esa buena fortuna, sólo por el hecho de las recompensas observadas. Al revés, si algo malo pasa, la víctima debe haber hecho algo malo.

Creencia obstaculizadora 2: Las prescripciones de Liderazgo

Según Pfeffer, muchos libros de liderazgo escritos por famosos ejecutivos, deberían tomarse con mucho cuidado. Utiliza fuertes términos, cuando dice que la “basura” que se encuentra en mucha de la literatura de este tema, se escribe por famosos líderes que pregonan sobre sus mismas carreras como modelos a ser imitados, en libros o artículos escritos por ellos mismos. Aunque lo hagan con la mejor de las intenciones, sólo le hacen daño a las personas que siguen esos modelos sin mayor análisis. Por ejemplo, menciona a líderes como Jack Welch, el legendario ex CEO de General Electric o Rudy Giulani, el ex alcalde de Nueva York en el 9/11, diciendo que cuando escriben sobre ellos mismos, pueden creer que son inspiracionales e incluso reales, pero el detalle es que los grandes líderes son muy hábiles en auto-presentarse, venderse, en decirle a la gente lo que quiere escuchar y parecer nobles o buenos. De hecho, dice Pfeffer, esta habilidad es la que les ayudó a llegar donde están. En las historias contadas por los mismos líderes o indirectamente en los casos de estudio de los libros, se suele sobre-enfatizar los atributos positivos y descartar o dejar de lado los aspectos negativos. Para ponerle el broche de oro a esta afirmación, Pfeffer cita un estudio donde se muestra que el 40% de la información que se encuentra en los Curriculum Vitae, consiste en “declaraciones sustancialmente erróneas”. En otras palabras, el 40% de los títulos académicos, experiencia laboral, referencias, etc. de un CV cualquiera, son falsos. Si bien esta información no sorprende a nadie, la reflexión que hace Pfeffer basándose en el estudio, es muy convincente: “Si la gente inventa certificaciones académicas y experiencias de trabajo que de hecho pueden ser verificadas, ¿crees que todos son completamente honestos cuando describen aspectos de su comportamiento y carácter que son más difíciles de verificar?”

En palabras resumidas, no por que mi prescripción de anteojos me ha sido útil, significa automáticamente que lo será para ti. Muy distinto es, según Pfeffer, observar a las personas que han llegado donde quieres llegar y ver de qué manera su comportamiento es distinto a la mayoría, y así aprender de eso.

Creencia obstaculizadora 3: Sobreproteger tu autoestima

A las personas nos gusta sentirnos bien con nosotros mismos y mantener una imagen positiva. Para mantener esa imagen -aunque suene contradictorio- el autosabotaje es una de las estrategias más utilizadas, ya que muchas veces la gente se rinde “preventivamente” o hace otras cosas para poner obstáculos en su propio camino. Pfeffer comenta que hay mucha evidencia sobre este fenómeno, conocido como “auto-discapacitación” que como podrás imaginarte, tiene una efecto negativo importante en el desempeño. Siguiendo con la idea de que las personas queremos sentirnos bien con nosotros mismos y nuestras habilidades, cualquier experiencia de fracaso pone nuestra autoestima en riesgo. Sin embargo, si alguien intencionalmente elige no hacer algo en lo que podría fallar, entonces tiene una explicación (o excusa) que no le hiere y que lo protege (“no es que no pueda… es que no quiero”). Por ejemplo, si van a tomar una prueba que diagnostica habilidad intelectual, algunos elegirán no prepararse ni estudiar el material relevante, disminuyendo de forma importante su rendimiento, pero a la vez, adquiriendo una excusa perfecta por sus bajos resultados, que no tiene nada que ver con su habilidad natural. De forma similar, y aplicándolo al tema del poder, Pfeffer indica que si alguien no busca activamente una posición de poder, el hecho de no obtenerla, no implicará alguna falla personal (“el único que no falla, es el que no intenta”), y eso es una “decisión” que protege su autoestima contra posibles fracasos en ese esfuerzo.

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